Promesa de enamorado, promesas de marinero
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
La envidia acorta la vida.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Estás entre la espada y la pared.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
De dientes pa'fuera.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Los casados, casa quieren.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
No hay rosa sin espinas.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Nadie sabe para quien trabaja.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
El casado por amor vive vida con dolor.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
A amo ruin, mozo malsín.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Juicios tengas, y los ganes.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
La labranza no tiene acabanza.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
De los tuyos hablarás, pero no oirás.