Cuenta errada, sea enmendada.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
A barbas honradas, honras colmadas.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Inútil como bocina de avión.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
A la fortuna, por los cuernos.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
El que tiene salud es rico.
El que muere, se libra de lo que debe.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
Todo tiene un fin.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Quien nada hace, nada teme.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Quien no da nudo, pierde punto.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Hombres de noche, muñecos de día.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Lo comido por lo servido.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
El malo siempre piensa engaño.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.