El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Ante la duda, abstente.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
A consejo ido, consejo venido.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
La desgracia de un loco es dar con otro.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Aun el león se defiende de las moscas.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
En el peligro se conoce al amigo.
Favorecer, es por norma perder.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
El que más puede, más aprieta.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Mujer casada, casa quiere.
Quien solo vive, solo muere.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La confianza mata al hombre.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Mano de santo cura como por encanto.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Buena vida, arrugas tiene.
La democracia también genera hombres deshonestos
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.