No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Hombre harto, no es comilón.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Quien acomete vence.
A grandes cautelas, otras mayores.
Hijos casados, duelos doblados.
Salvarse por los pelos.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
El que apura su vida, apura su muerte.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Hay que tomar el toro por las astas.
Cuando se prevé un peligro, ya está medio evitado.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Indio con puro, ladrón seguro.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Quien vende barato vende doblado.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Antes de meter, prometer.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
A confesión de parte relevo de prueba.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Dos fuentes, dos ríos.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.