El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
La única razón para no triunfar en la vida es no haber nacido.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
El vino es la leche de los viejos.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Hacer mangas y capirotes.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Indio comido, puesto al camino.
Donde no hay, los ladrones no roban.
La mano que no puedes morder, bésala.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
A perro macho lo capan una sola vez
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
El que nada tiene, nada vale.
Al maestro, cuchillada presto.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
La misa, dígala el cura.
Perro que ladra no muerde.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Si hay miseria, que no se note
A cautela, cautela y media.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Ajo hervido, ajo perdido.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Leche y vino, veneno fino.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.