De todas maneras, aguaderas.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
¡Cuántas te tendrán envidia!.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Por pedir, nada se pierde.
Buscarle la quinta pata al gato.
Fruto vedado el más deseado.
Freídle un huevo, que dos merece.
Hacer un viaje y dos mandados.
Entre amigos no hay cumplidos.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Iglesia, o mar, o casa real.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
La fortuna es madrina de los necios.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Ahora adulador, mañana traidor.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Navarro, ni de barro
Cada uno tiene su alguacil.
Oye primero y habla postrero.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
A mucho vino, poco tino.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Marido celoso, viejo mañoso.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Una deuda, veinte engendra.
Cuanto más primos, más adentro.
Un hombre puede lo que sabe
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
La lealtad se paga.