A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Racimo corto, vendimia larga.
El amor hace salir alas
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Obediencia es noble ciencia.
El llanto sobre el difunto.
Codicia mala, el saco rompe.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
De buen chaparrón, buen remojón.
Ante la duda, abstente.
Al ingrato con la punta del zapato.
La avaricia rompe el saco.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Dinero de canto, se va rodando.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Jugar y pasear solo por recrear.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.