De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
El que manda, no va.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Todo en exceso hace daño.
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
En el camino se enderezan las cargas.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
Los dioses ayudan al que trabaja
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Prueba tu habilidad primero en dorado y después en oro.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
El ahorro es santo porque hace milagros.
De tal árbol tal astilla.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
El burro adelante y la carga atrás.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Sayo grande, tapa mucho.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.