Sea, que el tiñoso por pez venga.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Perro viejo no ladra en vano.
El tropezón enseña a sacar el pie.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Como quitarle el poto a la jeringa.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
El que no cojea, renquea.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
De vaca vieja, novilla brava.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Cuanto más viejo más pellejo.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
El que caga duro y mea claro, no necesita médico ni cirujano.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Tiene la cola pateada.
Medico curate a ti mismo.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Caranga resucitada pica muy duro.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.