Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Redondear la arepa.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
La cortesía exige reciprocidad.
No era nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano.
El que es sabio nunca enceguece.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Taberna sin gente, poco vende.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Reloj y campana, muerto mañana.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
La práctica hace al maestro.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Vayan las verdes por las maduras.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Aún no asamos y ya pringamos.
Boca sucia no habla limpio.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Gozo que no se comunica, se achica.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
No hay que pedirle peras al olmo.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
La mejor leña está donde no entra el carro.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.