A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
El que no cae no se levanta.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Perro huevero, aunque le quemen el hocico, sigue comiendo huevo.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Oveja que mucho bala, poco mama.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Su ladrido es peor que un mordisco
No se puede recoger la cosecha, antes de la siembra.
Buey que muge, todos le temen.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Llamame tonto y dame pan.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Tarde piaste pajarito.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Quien da el consejo, da el tostón.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
El arenque cuelga de sus propias agallas
La sangre del pobre el rico se la come.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
De buena harina, buena masa.
Cuando te den, da.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
El que no cojea, renquea.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Amor de asno, coz y bocado.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
A perro viejo no hay tus tus.
Mucho ayuda el que no estorba.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Del mirar nace el desear.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Olla tiznada, bien es guisada.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.