Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Achaque el viernes por comer carne.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
A pan duro, diente agudo.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Carne a carne, amor se hace.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
Dame gordura, darte he hermosura.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Cada día verás quien peque y pague.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
De lengua me como un plato.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
El que no habla, no yerre.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Mal hace quien nada hace.
Cuenta errada, no vale nada.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Vive y deja vivir.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.