En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Casarás y amansarás.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
El que no llora no mama.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Dejadle correr, que él parará.
Abuso no quita uso.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Hombre harto, no es comilón.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Pan con ojos y queso sin ellos.
No es bueno huir en zancos.