A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Haz lo que haces.
No cantes victoria antes de tiempo.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
En enero no te separes del brasero.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
No colocar todos los huevos en la misma canasta.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Mierda que no ahoga, todo engorda.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
A buen hambre, no hay pan duro.
Es pan comido.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
El borriquito delante, para que no se espante.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Gente pobre no necesita criados.
La rata avisada, no muerde carnada.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque