Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
El que no te conozca, que te compre.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Apaga la luz, Mañosón!
El que juega con fuego, se quema.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
La primera cucharada de sopa siempre es la más deliciosa.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Cada gallina a su gallinero.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Esperanza que consuela, que no muera.
No hay como la casa de uno
La cabra coja, junto a la casa trota.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
La diligencia es la madre de la buena forma.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.