Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Con nuestros pensamientos creamos el mundo.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Los pensamientos no pagan peaje
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Amores reñidos, los más queridos.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Saber amar es mucho saber.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Reino dividido, reino perdido.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Sirva de algo mientras se muere.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Hay ayudas que son lavativas.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Aquí, lo único que importa es el cash.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Hombre canoso, hombre hermoso.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Indios y burros, todos son unos.
Llevar agua al mar.
De tal palo tal astilla.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Recoge el heno mientras el sol brilla.