El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Caridad con trompeta, no me peta.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Más vale ensalada que hambre.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Quien mocos envía, babas espera.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Amor de dos, amor de Dios.
El sol brilla para todos.
Todo tiene un fin.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Bien casada, o bien quedada.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
A chico santo, gran vigilia.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
A largos días, largos trabajos.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
La necesidad conduce a Dios.
De buena casa, buena brasa.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
La esperanza mantiene.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Hay que darle el beneficio de la duda.