Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Quien no sabe, no vale nada.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
A todo marrano le llega su diciembre.
Más aburrido que mico recién cogido.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Dame gordura, darte he hermosura.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Al que obra bien, bien le va.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Tanto tienes, cuánto vales.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
No seas amigo de los necios.
Víbora que chilla no pica.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Más verga que el Trica programando.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
El que mucho habla, poco acierta.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Antes doblar que quebrar.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma