El que porfía mata venado.
No arrojes margaritas a los puercos.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Me hizo sudar la gota gorda.
Culebra no se agarra con lazo.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
A la hora mala no ladran los perros
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
El avariento nunca está contento.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Hormigas con ala tierra mojada.
Los patos marinos anuncian nieve.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Barba remojada, medio afeitada.
Nos ha jodido mayo con no llover.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Cabeza vana no cría canas.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Al perro muerto, échale del huerto.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Agua que no has de beber, déjala correr.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Las aguas mansas son las peores
El temor modifica tu conducta.
La gotera cava la piedra.
El último mono es el que se ahoga.
La fe no tiene miedo.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Su ladrido es peor que un mordisco
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
A mejor cazador se le va la paloma.
Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.