Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
El tiempo aclara las cosas.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Ambicioso subido, pronto caído.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Nunca para el bien es tarde.
De lo perdido, lo que aparezca.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Ante la duda, abstente.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Idos y muertos, olvidados presto.
El que fía o promete, en deudas se mete.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Ocasión llegada presto agárrala.
La esperanza es el pan de los pobres.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
A camino largo, paso corto.
Juntos en las duras y en las maduras.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
El tiempo todo lo amansa.
Jornada emprendida, medio concluida.
Presto rico, presto pobre.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Fía poco y en muy pocos.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Lo que fuere sonará.
Saco de yerno, nunca es lleno.
El hombre propone y Dios dispone.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Bebo poco, más quierolo bueno.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.