Búho que come, o muere.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
En guerra avisada no muere gente.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Boca con boca se desboca.
Haz ciento y no hagas una, y como si no hubieras hecho ninguna.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Mira antes de saltar.
Hablen cartas y callen barbas.
Más haces callando que gritando.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
El mandar no tiene par.
Ira no obra Justicia.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Más obrar que hablar.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
En la duda, ten la lengua muda.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
No da un tajo ni en defensa propia.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Hablar con lengua de plata.
Hablar más que lora mojada.
Hacer una cosa contra viento y marea.
El que tiene boca, se equivoca.
Hacer ruido, para sacar partido.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
Estar como caimán en boca de caño.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.