Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
La prudencia nunca yerra.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Tanto pedo para cagar aguado.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
No hay que conejear sin perros.
A una bola no se le puede sacar punta.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
A tal amo tal criado.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Olla quebrada, olla comprada.
Fuego sin humo puede haber; pero humo sin fuego no puede ser.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
Al leñador caza, y al cazador leña.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
De tal palo tal astilla.
Fingir no es mentir.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Oír como quien oye llover.
Al dedo malo, todo se le pega.
Jugar al abejón con alguien.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
La intención es lo que vale.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
El que no cae, resbala.
Mala boca, peces coma.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.