Buey sin cencerro, piérdese presto.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Date a deseo y olerás a poleo.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Copas son triunfos.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Nadie muere la víspera de su muerte.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Padres viejos, hijos huérfanos.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Por el color se vende el paño.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
No donde naces, sino donde paces.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Ama de cura, puta segura.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Hay que hacer de tripas corazones.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Por las faldas se sube a las montañas.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Tienes más cara que un saco perras.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Está mal pelado el chancho.
Llegar y besar, suerte es singular.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Gracias que hacen pero no la ven.
El más excelso conquistador es el que vence al enemigo sin descargar ningún golpe.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Marido, comprad vino; que no lino.
El oficio hace maestro.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
No hay primera sin segunda