Quien guarda valores, padece temores.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Paciencia y barajar.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Buey viejo, surco nuevo.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Cantando se van las penas.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
A cántaro roto, otro al puesto.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Hacer oídos de mercader.
El que se brinda se sobra.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Ojo por ojo y diente por diente.
Música y flores, galas de amores.
El que bien te quiere no te engaña.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Mal hace quien nada hace.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Del viejo el consejo.
Buena mula, mala bestia.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Amor de amos, agua en cestos.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
No cuentes dinero delante de los pobres.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Por la caridad entró la peste.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.