El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Papel, testigo fiel.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
La barca pasa, la orilla queda
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Buena es la costumbre en el bien.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Ni calor hasta San Juan ni frío hasta Navidad.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
Genio y figura hasta la sepultura.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
La esperanza mantiene.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Cual es el padre, así los hijos salen.
La muerte todas las cosas iguala.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Buey viejo asienta bien el paso.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.