La conciencia vale por cien testigos.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Codicia mala a Dios no engaña.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Mejor prevenir que lamentar.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Con solo honra no se pone olla.
Cada medalla tiene dos caras.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Es como llevar leña para el monte.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Obediencia es noble ciencia.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Cosa muy querida, presto perdida.
A marido ausente, amigo presente.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Para todos hay un cementerio.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Querer es poder.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
De puta a puta, taconazo.
Para alcanzar, porfiar.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
La hacienda, el dueño la atienda.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Que la haga el que la deshizo.