Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Ahí está la madre del cordero.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Creerse el papá de los helados.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Freídle un huevo, que dos merece.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Ofrecer el oro y el moro.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
A la zorra, candilazo.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Hija la primera, del padre entera.
Hay que tomar el toro por las astas.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Hierba segada, buen sol espera.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Alegría, belleza cría.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
La muerte tiene las piernas frías.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
El primer deber del amor es escuchar.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.