A medida del santo son las cortinas.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Deja al menos un huevo en el nido
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
El fraile, la horca en el aire.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Casa de Dios, casa de tos.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Que chulo tu chucho colocho
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Virgo viejo, puta segura.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Dar un cuarto al pregonero.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Puerta de villa, puerta de vida.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Moza de Burgos, tetas y culo.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Pagan justos por pecadores.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.