Panza llena, quita pena.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
La mala fe, no pare hembra.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Paciencia piojo que la noche es larga.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Quien guarda valores, padece temores.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Dios acude siempre.
Siempre ayuda la verdad.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Pereza, llave de pobreza.
Querer sanar es media salud.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Caridad con trompeta, no me peta.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Hay confianzas que dan asco.
Esposa mojada, esposa afortunada
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Araña de día, carta o alegría.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
En el medio está la virtud.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
La muerte es imprevisible.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.