Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Lo único permanente es el cambio.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Hablar bajo y obrar alto.
A tal amo tal criado.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Casa hecha y mujer por hacer.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
A braga rota, compañón sano.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Riqueza vieja es la nobleza.
O Cesar, o mierda.
Un ruin ido, otro venido.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Bocado comido no guarda amigo.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
De uvas a peras.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Hacerte amigo del juez
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Juez airado, injusto el fallo.
Zapato que aprieta, no me peta.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Hombre casado, burro domado.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Paja al pajar y barberos a rapar.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Ir por lana y volver trasquilado.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.