Bien urde quien bien trama.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Vino sacado hay que gastarlo.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Lo que fuere sonará.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Haz lo que haces.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Borrón y cuenta nueva.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Quien nada hace, nada teme.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
No todo el que chifla es arriero.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Nunca falta de que reírse.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
De hora en hora, Dios mejora.