Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
La excepción confirma la regla.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Menos pregunta Dios y más perdona.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Nadie es sabio en todas partes.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Antes de criticar, mírate la cola.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Las obras, con las sobras.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
El último en saberlo es siempre el interesado.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Dar con la puerta en la cara.
El que asno nace, asno se queda.
Siempre ayuda la verdad.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.