Solo el mudo no cuenta mentiras.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Uno solo puede empezar a bailar cuando se toca el tambor coreano.
A quien vela, todo se le revela.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Lo que no mata engorda.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Ahí está la madre del cordero.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
No basta ir a pescar peces con buena intención. También se necesita llevar red.
Abril, lluvias mil.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Año hortelano, más paja que grano.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Teta de noviciado.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
En boca cerrada no entran moscas.
Músico pagado no toca bien.
A buen bocado, buen grito.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
Al que dice la verdad le ahorcan.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Del ahogado, el sombrero.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
El buen vecino, arregla el camino.
El cuchillo no conoce a su dueño.