La amiga y la espada antes dada que prestada.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Pasar amargura por ganar hermosura.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
El hable es plata, el silencio es oro.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
A cada paso, un gazapo.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Jamás digas: nunca jamás.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Al buen sordo, pedo gordo.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Alegría y desgracia no son eternas
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
Cada pardal a su espigal.
Espuela de plata, también hiere y mata.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Más doblado que carpa de camión.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Al saber lo llaman suerte.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Salir del fuego para caer a las brasas.