Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Buen corazón vence mala andanza.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Fiado has, tu pagarás.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Del lobo un pelo.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Mujer mayor, es la mejor.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Hacer de toda hierba un fardo.
Atrás viene quien las endereza.
Los refranes no engañan a nadie.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Según es el pájaro así es el nido.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
De los escarmentados nacen los avisados.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
Para el solano, agua en mano.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo