Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Amor de casada no vale nada.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Hablar por referencias es casi mentir.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Boca de verdades, cien enemistades.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Ira no obra Justicia.
En guerra los estados, los libros cerrados.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
A dineros dados, brazos quebrados.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Secreto a voces.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El muerto en la guerra no sacó ningún provecho.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.