A escote nada es caro.
Burro que piensa bota la carga.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
El Diablo no se harta de romper suelas.
A buey viejo, no le cates abrigo.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Apostar por necesidad, perder por obligación.
La pereza es la madre de la pobreza.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Nunca falta Dios a los pobres.
De padre carpintero, hijo zoquete.
Mucho ruido y pozas nueces.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
A catarro gallego, tajada de vino.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Viejo es Pedro para cabrero.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
El perezoso siempre es menesteroso.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El que trabaja, no come paja
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
El que ama, teme.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Quien sube como palma baja como coco.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Al roto, patadas y porotos.
Mal acaba quien mal anda.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Hacer oídos de mercader.
Oveja que anda, bocado halla.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Bolsa llena, quita las penas.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
El que bruto entra, bruto se ausenta.