De tal palo tal astilla.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Hija que casas, casa que abrasa.
Casa oscura, candela cuesta.
De padre carpintero, hijo zoquete.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Para afilar el formón, hay que darle al mollejón.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
La puerca tira del tapón
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
A buen bosque vas por leña.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Pobre atestado saca mendrugo.
Víbora que chilla no pica.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
El arenque cuelga de sus propias agallas
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Quemar la casa para cazar el ratón.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Amigo viejo y casa nueva
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
A cabo de rato, Andújar.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.