No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Dar de comer al diablo.
Inútil como cenicero en moto.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
La gotera cava la piedra.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Nunca olvides tu casa.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
A amo ruin, mozo malsín.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Mala boca, peces coma.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
Zapato que aprieta, no me peta.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
La leña verde, mal se enciende.
Las obras, con las sobras.
Mala cuña es la de la propia madera.
En buena casa, mal inquilino.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Pensando en pajarito preña'o
A capar se aprende cortando cojones.
De boca para fuera.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Pa' todo hay fetiche.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
El hogar del Ingles es su castillo.