El cebo es el que engaña, no la caña.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Manos blancas no ofenden.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.