Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Bien casada, o bien quedada.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Una sola mano no aplaude.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Amor no quita conocimiento.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Mal se cuece olla que no se remece.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Que cada cual espante sus pulgas.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Hay muchos dispuestos a meter su cuchara en la sopa, pero pocos que quieran ayudar a cocinarla.
Muestra gran respeto por tu semejante.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Donde no hay celos no hay amor.
No está bien el fuego junto a las estopas.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Por un clavo se pierde una herradura.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Honra sin provecho la digo pecho.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Callado mata conejo.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
A pan ajeno, navaja propia.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Veinte años puta y uno casada y eres muy honrada.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Obra con amores y no con buenas razones.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.