Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
A palabras necias, bofetones.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Guardado el dinero, no pone huevos.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Calle mojada, caja cerrada.
No compra barato quien no ruega rato.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Peor que pulga en la oreja
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Venía como muela del juicio, picado y hasta atrás.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Quien no sabe, no vale nada.
De lo que no sabes, no hables.
Si la manga no es amplia no ondea
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Agua que huela, no la bebas.
Patada de yegua no mata caballo.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Nunca cagues más de lo que comes.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Ir de capa caída.
En la boca del horno se quema el pan.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.