Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Apenas nacida, ya la pulga salta y pica.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Molino que no muele, algo le duele.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Burro apeado no salta vallado.
Asna y pollino no llegan al molino.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Si esta víbora te pica, no hay remedio de botica.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Nadie se meta donde no le llaman.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
No al moco, sino donde cuelga.
Cada grumo tiene su humo.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Más vale sudar que estornudar.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
A hora mala no ladran canes.
No hay doctrina como la de la hormiga.
De la boca del ladrón, todos lo son.
A pájaro muerto, jaula abierta.
No puedes esconder el humo si encendistes fuego.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.