Las caras nos vemos, más los corazones no.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
Ojos de lindo color, no por eso ven mejor.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Hay que comer para vivir, no vivir para comer.
Más ven cuatro ojos que dos.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Primero, pensar y después, hablar.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
El ladrón juzga por su condición.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Presto rico, presto pobre.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
De lejos parecen y de cerca son.
Si quieres ver tu cuerpo, mata un cerdo.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Un espejo no sabe ser embustero.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
De lo perdido, lo que aparezca.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
No hagas bien sin mirar a quien.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
La necesidad hace maestros.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.