El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
El tiempo no pasa en balde.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Riqueza vieja es la nobleza.
Buenas cartas a veces pierden.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
El invierno es el infierno de los míseros
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Idos y muertos, olvidados presto.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
El malo siempre piensa engaño.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
A flores nuevas, afeite perdido.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Dios era bueno para negociante.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.