A gran prisa, gran vagar.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Cada medalla tiene dos caras.
Más claro, agua.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Gato llorón no pesca ratón.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Poco dinero, poco sermón.
Desnudos nacimos, y todo nos parece poco para vestirnos.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Están más concentraos que un jugo de china.
De comerciar a robar, poco va.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
Cada mochuelo, a su olivo.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Hasta ajustar, regatear.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Divide y vencerás.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Cuantos más numerosos los abogados, más largo el proceso; cuanto más numerosos los médicos, más corto el proceso.