La cabra coja, junto a la casa trota.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
De refrán y afán pocos se librarán.
El que canea, no calvea.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Pecado callado, medio perdonado.
El dueño del perro no obedece a su perro.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Dar el consejo y el vencejo.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
El que no agradece, al diablo se parece.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Quieres taparle el ojo al macho.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Maestre por maestre, seálo éste.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Dios perdona a quien su culpa llora.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.