A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
No solo de pan vive el hombre.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Burro apeado no salta vallado.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Adulador; él es tu enemigo peor.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
La ignorancia es muy atrevida.
El que es culpable puede reincidir.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Dar antes que amagar.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
La ingratitud embota la virtud.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
El ruin buey, holgando se descuerna.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Mata, que Dios perdona.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.