El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
A marido ausente, amigo presente.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Hija que casas, casa que abrasa.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Al que no le saben, le inventan.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Haz lo que debes y no lo que quieres.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
No soy pila de agua bendita.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
La actividad es la mercancía más conveniente
Hay que amarrar el tamal.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
El buey solo bien se lame.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad