Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
El pecado te acusa.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
A cada santo le llega su día.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
La fortuna es madrina de los necios.
Quien tenga tiempo que no espere
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Escucha el viento... que inspira
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
El que debe y paga, descansa.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Perdona, antes de que el sol se ponga.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Escucha tu corazón... que sabe.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
La cara del santo hace el milagro.
La vida es un juego.